La evolución del hombre y la electricidad qué es la electricidad  

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La evolución del hombre y la electricidad

El conocimiento de las propiedades eléctricas de ciertos materiales se remonta a la Antigua Grecia, aunque no es hasta el siglo XVII cuando comienza el estudio progresivo de estas propiedades, su naturaleza y forma en la que se manifiestan, que acaba derivando en las conocidas Leyes del Electromagnetismo.

En los primeros tiempos, sólo un puñado de científicos se interesó por el tema de la electricidad, tratando de explicar porqué entre determinados materiales parecía existir una cierta atracción, mientras que otros "se repelían como si se odiasen".


En el siglo XVIII, la electricidad se consideraba un fenómeno de feria y un recurso para divertir a los invitados en las fiestas de la Nobleza.

Eran mucho los experimentos que se realizaban para ver el efecto de la electricidad en el cuerpo, algunos con resultados fatales, ya que llegaban a producir la muerte del desafortunado investigador.

Alguno de estos experimentos se cuentan en el libro de Erasto publicado en Madrid en 1819, el mismo año en que Oersted descubría accidentalmente la inducción de un campo magnético por una corriente eléctrica, el pueblo todavía intentaba asimilar el fenómeno de la electrostática:

"Cuando se electriza con fuerza a un hombre aislado sobre una torta de resina,
o de seda y se tiene agarrada la cadena que viene del conductor, se le erizan los cabellos, y en una pieza oscura se perciben chispillas luminosas a la extremidad de los mismos cabellos...... ..."
"....... Teniendo en la mano un vaso de tierra, o porcelana con agua, si en él se mete el cabo de un alambre electrizado, y se le aplica la otra mano a este hilo para sacar una chispa, se sentirá una conmoción violenta en ambos brazos, en el pecho, entrañas y todo el cuerpo...."
"Formando una cadena de cinco personas, o veinte veces más, agarradas todas de las manos, si el primero tiene el vaso que hemos dicho, y el último saca la chispa del alambre electrizado, cuyo cabo esté en el vaso, todos los que participen de esta experiencia se resentirán de la conmoción a un mismo tiempo..."

Como vemos, el juego podía llegar a ser realmente peligroso. El interés por las aplicaciones tecnológicas de la electricidad no llegó hasta mediados del siglo XIX, cuando gracias a algunos inventores como Morse, Bell o Edison, comenzaron a desarrollarse aparatos como el telégrafo, el teléfono o el gramófono que no sólo llamaron la atención del gran público, sino que rápidamente se instalaron en sus vidas haciéndose necesarios. La llegada de la electricidad a las calles y hogares sustituyó las lámparas de aceite y las velas que se usaban para la iluminación.
Lo mismo puede decirse de la industria, que hasta entonces se había mantenido al margen de estos progresos. Con la llegada de los motores eléctricos pudo sustituirse la forma tradicional de realizar el trabajo, mediante tracción humana, animal o el los últimos tiempos con máquinas de vapor, por sencillos aparatos capaces de levantar pesos, mover máquinas etc..

El siglo XX se inauguró con una explosión de inventos y aplicaciones que utilizaban la electricidad como fuente de energía para su funcionamiento; electrodomésticos, máquinas y dispositivos de todo tipo. Había llegado la gran revolución de la electricidad y más tarde de la electrónica que no sólo ha contribuido al fulminante incremento de nuestro bienestar, sino a un desarrollo vertiginoso de la tecnología en la que ahora nos encontramos inmersos.

Para ver la importancia que la electricidad ha tenido en la evolución y el progreso del hombre, simplemente traten por un momento de imaginar sus vidas sin electricidad. Piensen en un mundo sin ordenadores, lámparas, frigoríficos, televisores, ascensores, ....

Esta enorme cantidad de aplicaciones que requiere energía eléctrica, ha hecho que durante el siglo XX, el sector energético sea decisivo para la economía mundial, basta ver la crisis provocada por el petróleo en los años ochenta y como influyó en el desarrollo económico de los países.

Esta dependencia respecto a los países productores de combustibles fósiles, y la limitada cantidad en la que se encuentran en nuestro planeta, ha hecho que se busquen otras alternativas energéticas como son las fuentes de energía renovables, que actualmente cuentan con muy poca producción, pero que son la esperanza para poder mantener en el futuro el ritmo de consumo energético.

Otro aspecto que ha tomado gran relevancia en las últimas décadas es el impacto ambiental que produce el sector energético en la transformación de los recursos en energía eléctrica, y que ha generado problemas tan graves como la lluvia ácida o el efecto invernadero.