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Sistema Cinca-Cinqueta
  
El sistema de aprovechamiento hidroeléctrico Cinca-Cinqueta es un ejemplo de eficacia, eficiencia y sostenibilidad gracias a una perfecta comprensión del territorio.
El sistema se basa en aprovechar desniveles de terrenos combinando pequeños embalses y canalizaciones para garantizar, mediante derivación, un elevado rendimiento, a través de un diseño ingenioso y eficaz de una red de conducción hidroeléctrica de alto aprovechamiento y conocimiento del entorno.
Comienza con el embalse de Urdiceto a mas de 2.300 m. de altitud remansando casi 6 Hm3 de hielos y aguas que conduce a la central de Urdiceto a través de una tubería de presión tras salvar un desnivel de 426 m. Este agua se vuelve a canalizar mas abajo unida a la proveniente del río Barrosa y la del barranco de Tringoniero, remansada en el lago del mismo nombre, desembocando, a través de una tubería de presión, en la central de Barrosa (hermoso ejemplo del patrimonio industrial de principios de siglo).
Un canal artificial mantiene la cota para alimentar la central de Bielsa, situada en Javierre, a la entrada del Valle de Pineta. De nuevo se produce electricidad y se libera el agua que queda embalsada allí mismo formando el lago de Pineta, ya en el Cinca.
El río Barrosa sirve de canal natural a las aguas que son canalizadas y turbinadas a la altura de Salinas donde se ubica una tercera central, que data de 1946.
Desde el pequeño lago de Pineta y paralelamente desde el de Plandescún en el Cinqueta, dos líneas de canales y túneles atravesando montañas en un recorrido de varios kilómetros, paradigma de eficiencia energética y de integración de las obras en el paisaje, alimentan las espectaculares tuberías de presión que literalmente ‘caen’ sobre la Lafortunada en dos centrales construidas en 1923 y 1932.
Aguas abajo, aun se remansa una vez mas el agua cerca del Hospital de Tella en el embalse de Laspuña y tras una larga derivación y salto se convierte en electricidad en la central de Laspuña del año 1965.
En su conjunto todo el sistema tiene una potencia instalada de 111.760 Kw y una energía media anual producible de 366 millones de Kw/hora.
Tras siglos de olvido y abandono, los inicios de su construcción ya en el año 1918, marcaron el inicio de la modernización de estas tierras gracias a la construcción paralela de una infraestructura de carreteras y de equipamientos sociales necesarios para traer a la fuerza laboral que construiría las obras, parte de la cual se asentó en la zona. Este es quizás uno de esos pocos casos donde la ‘mano invisible’ del mercado con el único interés de ser eficiente y rentabilizar las inversiones sirvió en su día para mejorar la calidad de vida de la población con un moderado (si los comparamos con cualquier otra obra de producción de energía) impacto en el entorno.